El suicidio se puede definir como toda acción que tiene por objeto terminar con la propia vida.Es una forma de comunicación inadecuada, que implica un pedido de ayuda. El suicidio es un acto que se comete en soledad y es la denuncia de lo que pasa en todo el colectivo. Es que no somos islas. El suicidio denuncia el fracaso de una propuesta comunitaria.La comunidad judía es la que menos se suicidaba, luego la católica y la protestante. De todas maneras todos somos hijos de la civilización judeocristiana, aunque seamos ateos, tenemos una cierta fantasía de continuación de la vida. Esto hace que la persona que dice que se quiere quitar la vida, no quiere en realidad morir, sino dejar de vivir de esa manera. Es que siempre está el fantaseo de lo que va a pasar cuando él no esté. Hay como dos planos: el racional, el no creo en el más allá, y el otro que es el de la fantasía de que uno sigue viviendo y entonces mi suicidio actuó sobre mi grupo de referencia, operando de una cierta manera.El suicidio no es una conducta absolutamente predecible, una adecuada evaluación y atención en los momentos de crisis puede ayudar a la persona a cambiar de actitud sobre su determinación de morir, mostrándole que hay “otras puertas”.
¿Por qué se llega a atentar en contra de la vida propia? Básicamente por las dos “des”: la desesperanza, que es cuando se tiene la sensación de que “ya nada va a mejorar”, por lo que todo lo que se vislumbra es un horizonte muy sombrío, y la desesperación, que es cuando la persona no ve la solución a su estado, y en consecuencia opta por lo que considera “la unica salida” que cree que le queda: el suicidio.