A la hora del amor llega desnudo,desnudo y puro,como quien vive su muerte y resucita.BESA,hasta que sean de piedra tus labios y tu lengua.ACARICIA,hasta que palidezcan los tigres camorreros.ENTRÉGATE,con la avidez del sediento en la taberna,con fervor, con pavor,no retrocedas.Y en la batalla de labios y de huesos,en la apretada urdimbre de dos cuerpos,baja cantando, como un minero iluminado,para cavar muy hondo entre dos muslos.

(Flor Alba Uribe)