Categoría: Fábulas
10 Marzo 2007
Un pequeño gusanito caminaba un día en dirección al sol. Muy cerca del camino se encontraba un grillo.- Hacia donde te diriges?-, le preguntó. Sin dejar de caminar, la oruga contestó:- Tuve un sueño anoche; soñé que desde la punta de la gran montaña yo miraba todo el valle. Me gustó lo que vi en mi sueño y he decidido realizarlo.Sorprendido, el grillo dijo mientras s
u amigo se alejaba:- Debes estar loco!, Cómo podrás llegar hasta aquel lugar? Vos, una simple oruga! Una piedra será una montaña, un pequeño charco un mar y cualquier tronco una barrera infranqueable.Pero el gusanito ya estaba lejos y no lo escuchó. Sus diminutos pies no dejaron de moverse. De pronto se oyó la voz de un escarabajo:- Hacia dónde te diriges con tanto empeño? Sudando ya el gusanito, le dijo jadeante:- Tuve un sueño y deseo realizarlo, subir a esa montaña y desde allí contemplar todo nuestro mundo. El escarabajo no pudo soportar la risa, soltó la carcajada y luego dijo:- Ni yo, con patas tan grandes, intentaría una empresa tan ambiciosa. Él se quedó en el suelo tumbado de la risa mientras la oruga continuó su camino, habiendo avanzado ya unos cuantos centímetros. Del mismo modo, la araña, el topo, la rana y la flor aconsejaron a nuestro amigo a desistir:- No lo lograrás jamás!- le dijeron, pero en su interior había un impulso que la obligaba a seguir.Ya agotada, sin fuerzas y a punto de morir, decidió parar a descansar y construir con su último esfuerzo un lugar donde pernoctar. - Estaré mejor -, fue lo último que dijo, y murió. Todos los animales del valle por días fueron a mirar sus restos. Ahí estaba el animal más loco del pueblo. Había construido como su tumba un monumento a la insensatez. Ahí estaba un duro refugio, digno de uno que murió por querer realizar un sueño irrealizable.Una mañana en la que el sol brillaba de una manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una advertencia para los atrevidos. De pronto quedaron atónitos. Aquella concha dura comenzó a quebrarse y con asombro vieron unos ojos y una antena que no podía ser la de la oruga que creían muerta. Poco a poco, como para darles tiempo de reponerse del impacto, fueron saliendo
las hermosas alas arco iris de aquel impresionante ser que tenían frente a ellos: una mariposa. No hubo nada que decir, todos sabían lo que haría: se iría volando hasta la gran montaña y realizaría un sueño; el sueño por el que había vivido, por el que había muerto y por el que había vuelto a vivir. Todos se habían equivocado. Dios nos ha creado para realizar un sueño, vivamos por él, intentemos alcanzarlo, pongamos la vida en ello y si nos damos cuenta que no podemos, quizá necesitemos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vidas y entonces, con otro aspecto, con otras posibilidades y con esfuerzo, lo lograremos.
EL ÉXITO EN LA VIDA NO SE MIDE POR LO QUE HAS LOGRADO, SINO POR LOS OBSTÁCULOS QUE HAS TENIDO QUE ENFRENTAR EN EL CAMINO.
servido por bagamontse
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10 Diciembre 2006
Amit era un alto funcionario de la corte del Rey Akbar.Hacía mucho tiempo estaba obsesionado con el deseo incontrolable de chupar los voluptuosos senos de la reina hasta hartarse.Por supuesto, nunca había podido hacerlo. Un día reveló su deseo a Birbal, principal consejero y Abogado de la Corona, y le pidió que hiciese algo para ayudarlo. Birbal, después de mucho pensar, aceptó ayudarlo, con la condición de que Amit le pagara mil monedas de oro. Amit aceptó el acuerdo.Al día siguiente Birbal preparó un líquido que causaba picazón y lo derramó en el sostén de la reina mientras ésta tomaba un
baño. Pronto el escozor comenzó y fue aumentando en intensidad, dejando al rey preocupado y a la reina muy molesta.Se hicieron consultas a los médicos, y ante la falta de respuesta de éstos, Birbal dijo que a su entender sólo una saliva especial, aplicada por cuatro horas, curaría el mal. Birbal también dijo que esa saliva tan especial podría ser encontrada en la boca de Amit.El Rey Akbar se puso muy feliz y llamó a Amit, quien durante las cuatro horas siguientes se cansó de chupar a voluntad los suculentos y deliciosos pezones de la reina. Lamió, mordió, apretó y acarició, en fin, hizo todo lo que siempre había deseado. Con su deseo ya plenamente rea-lizado y su libido satisfecha, Amit se negó a pagarle a Birbal lo que habían convenido; además se burló de él y se le rió en la cara.Sabía que, naturalmente, Birbal nunca podría contar el hecho al rey. Pero Amit había subestimado al Abogado de la Corona, hombre de muchos recursos como todos los de su profesión...Al día siguiente Birbal colocó el
mismo líquido en los calzoncillos del rey...
Moraleja: NUNCA DEJES DE PAGARLE A TU ABOGADO.
PD: Sacado de webalia.
servido por bagamontse
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5 Diciembre 2006
Había un incendio en un gran bosque de bambú; el incendio formaba llamaradas impresionantes, de una altura extraordinaria; y una pequeña ave, muy
pequeñita, fue al río, mojó sus alas y regresó sobre el gran incendio, y las empezó a agitar para apagarlo; y volvía a regresar y volvía a ir una y otra vez; y los dioses que la observaban, sorprendidos la mandaron a llamar y le dijeron:
Oye, por qué estás haciendo eso? Cómo es posible? Cómo crees que con esas gotitas de agua puedas tú apagar un incendio de tales dimensiones?. - Date cuenta: No lo vas a lograr.
- Y el ave humildemente contestó: El bosque me ha dado tanto, lo quiero tanto, yo nací en él, este bosque me ha enseñado la naturaleza.
Voy a morir lanzando gotitas de amor, aunque no lo pueda apagar.
Los dioses entendieron lo que hacía la pequeña ave le ayudaron a apagar el incendio. Cada gotita de agua apacigua un incendio. Cada acción que con amor y entusiasmo emprendemos, un mejor mañana será su reflejo. No subestime las gotas porque millones de ellas forman un océano. Todo acto que con amor realizamos, regresa a nosotros multiplicado".
servido por bagamontse
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30 Julio 2006
Había una vez un rico mercader que, a punto de hacer un largo viaje,tomó sus precauciones.Antes de partir quiso asegurarse de que su fortuna en lingotes de
oro estaría a buen recaudo y se la confió a quien creía un buen amigo.Pasó el tiempo, el viajero volvió y lo primero que hizo fue ir a recuperar su fortuna.Pero le esperaba una gran sorpresa.
¡Malas noticias! -anunció el amigo-.Guardé tus lingotes en un cofre bajo siete llaves sin saber que en mi casa había ratas.¿Te imaginas lo que pasó?
-No lo imagino -repuso el mercader.-Las ratas agujerearon el cofre y se comieron el oro.¡Esos animales son capaces de devorarlo todo!¡Qué desgracia! -se lamentó el mercader-.Estoy
completamente arruinado, pero no te sientas culpable,¡todo ha sido por causa de esa plaga!
Sin demostrar sospecha alguna, antes de marcharse invitó al amigo a comer en su casa al día siguiente.
Pero,después de despedirse,visitó el establo y, sin que lo vieran,se llevó el mejor caballo que encontró.
Cuando llegó a su casa ocultó al animal en los fondos.Al día siguiente,el convidado llegó con cara de disgusto.-Perdona mi mal humor -dijo-, pero acabo de sufrir una gran pérdida:desapareció el mejor de mis caballos.-Lo busqué por el campo y el bosque pero se lo ha tragado la tierra.-¿Es posible? -dijo el mercader simulando inocencia-. ¿No se lo habrá llevado la lechuza?-¿Qué dices? -Casualmente anoche, a la luz de la luna, vi volar una lechuza llevando entre sus patas un hermoso caballo.-¡Qué tontería! -se enojó el otro. ¡Dónde se ha visto, un ave que no pesa nada, alzarse con una bestia de cientos de kilos!-Todo es posible -señaló el mercader-. En un pueblo donde las ratas comen oro, ¿porqué te asombra que las lechuzas roben caballos?
El mal amigo, rojo de vergüenza, confesó que había mentido. El oro volvió a su dueño y el caballo a su establo.Hubo disculpas y perdón.Y hubo un tramposo que supo lo que es caer en su propia trampa.
servido por bagamontse
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14 Julio 2006
Dos monjes salen del monasterio al amanecer.Uno es
un novicio muy joven y el otro es ya adulto,más sabio y responsable.Caminan en silencio.Cuando llegan a la orilla de un río caudaloso encuentran a una hermosa joven consternada porque no sabe por dónde vadearlo para poder llegar a la otra orilla.
Mira a los monjes desconcertada y el monje joven baja la cabeza deslumbrado por su belleza.El monje adulto,conmovido por el desconcierto de la joven,se inclina ante ella y la coge en sus brazos para cruzarla a la otra orilla.
Cruzan el río en silencio vadeándolo por los lugares adecuados para evitar los rápidos.La joven esconde su cabeza en el hombro del monje temerosa de ser arrastrada por el río y no poder llegar a su destino.
Al llegar a la otra orilla,el monje la deposita con suavidad sobre la arena,se inclina ante ella con una sonrisa y prosigue su camino.El monje joven continua sin atreverse a alzar la mirada,desconcertado por tanta hermosura y por la libertad de la joven, mientras recriminaba interiormente al monje mayor de su comportamiento.
Prosiguen caminando en silencio pero el monje mayor se da cuenta de que el joven va taciturno y tenso.Con los ojos fijos en el camino no alza sus ojos ni para contemplar el cielo,ni los árboles ni las flores de los campos.No parece percibir el canto de los pájaros y,durante el descanso,junto a la fuente,bebe deprisa y se retira con gesto hosco.
Al caer el día,los monjes llegan a las puertas del monasterio que los va a acoger por esa noche y el joven,no pudiendo resistir más,le dice al monje venerable:¿Cómo es posible que esta mañana,poniendo en riesgo tus votos,hayas cogido en tus brazos a una mujer tan hermosa?
Entonces el monje mayor le sonríe y responde:Yo la dejé sobre la otra orilla,atendiendo a su ofuscación y desconcierto,mientras que tú,sin asistirla,la has llevado sobre ti durante todo el día,cediendo.
servido por bagamontse
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13 Junio 2006
Imagina que estás conduciendo tu automóvil deportivo de dos plazas en una noche de tormenta terrible.
Pasas por una parada de autobús donde se encuentran tres personas esperando:Una anciana enferma a punto de morir.Un viejo amigo que alguna vez te salvó la vida.La mujer de tus sueños, o tu hombre ideal.
¿A quién llevarías en tu automóvil, habida cuenta que sólo tienes sitio para un pasajero?Éste es un dilema ético y moral utilizado en entrevistas de trabajo.Podrías llevar a la anciana, porque va a morir y por lo tanto deberías salvarla primero;o podrías llevar al amigo, ya que él te salvó la vida y estas en deuda con él. Sin embargo, posiblemente nunca vuelvas a encontrar a la mujer de tus sueños,o tu hombre ideal.Un aspirante en una entrevista fue contratado, de entre 200 concursantes,por su magnífica respuesta.
¿Quieres saber qué respondió?Simplemente contestó:Le daría las llaves del coche a mi amigo,y le pediría que llevara a la anciana al hospital; mientras tanto, yo me quedaría esperando el autobús con la mujer de mis sueños".
¿Te gustó la historia? Pues así es la vida, por ello debes tener siempre muy presente aquella trillada frase:
"Un problema planteado correctamente es un problema prácticamente resuelto".
Moraleja:
“Prestemos más atención a lo que hacemos o decimos”.
servido por bagamontse
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8 Mayo 2006
El joven llevaba un tiempo reflexionando sobre el sentido de su vida. Y, para su desconcierto, barajaba múltiples posibilidades sin que destacase ninguna. Un día se decidió por ir a ver a un
reputado y sabio maestro y pedirle consejo: Señor, ¿qué debo hacer para conseguir lo que quiero?, le preguntó.El sabio no contestó. El joven después de repetir su pregunta varias veces con el mismo resultado se marchó y volvió al día siguiente con la misma demanda. No obtuvo ninguna respuesta y entonces volvió por tercera vez y repitió su pregunta: ¿Qué debo hacer para conseguir lo que quiero, Señor? El sabio le dijo: Ven conmigo.Y se dirigieron a un río cercano. Entró en el agua llevando al joven de la mano y cuando alcanzaron cierta profundidad el sabio se apoyó en los hombros del joven y lo sumergió en el agua y pese a los esfuerzos del joven por desasirse de él, allí lo mantuvo hasta casi ahogarlo.Al fin lo dejó salir y el joven respiró recuperando su aliento. Entonces le preguntó el sabio: Cuando estabas bajo el agua, ¿qué era lo que más deseabas? Sin vacilar contestó el joven: Aire, quería aire.No hubieras preferido mejor riquezas, comodidad, placeres, poder o amor?No, señor, deseaba aire,necesitaba aire y solo aire -fue su inmediata respuesta sin vacilación. Entonces, le contestó el sabio, para conseguir lo que tú quieres debes quererlo con la misma intensidad que necesitabas el aire,debes luchar centrándote en ello y excluir todo lo demás.Debe ser tu única aspiración día y noche.Si tienes ese fervor,conseguirás sin duda cualquier cosa que anheles.
servido por bagamontse
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16 Abril 2006
Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte: Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles.
Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero no darle un mensaje de poco más de dos o tres palabras que le pudiera ayudar en momentos de desesperación total.
Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada. El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia.El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo: No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un Sacerdote. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje.El anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey. Pero no lo leas, le dijo, mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación. 
Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos.
Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino.
De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso: Simplemente decía: Esto también pasará.Mientras leía esto también pasará sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.
El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo: Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.
¿Qué quieres decir?, preguntó el rey. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.Escucha, dijo el anciano. Este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.El rey, que se había olvidado ya de las tribulaciones pasadas y del mensaje, abrió el anillo y leyó Esto también pasará, y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba el triunfo. Pero el orgullo y la vanidad habían desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado.Entonces el anciano le dijo: recuerda que todo pasa. Ninguna cosa, ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas, pero no la tuya... no lo olvides.
servido por bagamontse
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